El Honigvogel de Zaragoza se proclamó ayer campeón
de España de Primera División Nacional y certificó
con un trabajado empate ante el anfitrión Barrocanes
HC (1-1) su histórico ascenso a División de
Honor B, la categoría de plata nacional, en
el campo orensano de Mariñamansa.
El equipo zaragozano, que sólo ha perdido
un partido en toda la temporada, lideró la
clasificación final de la liguilla por el
ascenso con dos brillantes victorias (ante
el Athlétic 1952 catalán y el Adaxe Torrelibros
coruñés, ambas por 3-2) y un empate, con un
total de siete goles a favor, de los que seis
llevaron la firma del implacable goleador
Sergio Chang.
No obstante, el ascenso tiene dos caras,
la amable, con la alegría que premia el esfuerzo
y el sacrificio de toda una temporada, y la
desagradable, ya que el «Honig» podría verse
condenado al destierro y a disputar sus partidos
como local lejos de Zaragoza (en Valencia,
San Sebastián o Tarrassa), por no disponer
del campo reglamentario de hierba artificial
de agua que exige la RFEH.
A pesar de todo, los jugadores se mostraron
eufóricos por el hito conseguido, aunque no
tuvieron oportunidad realizar grandes celebraciones,
ya que al final del último partido les aguardaba
un prolongado viaje en autobús para retornar
a Zaragoza. Hacía catorce años que un club
aragonés no militaba en División de Honor,
desde las doradas etapas del desaparecido
El Salvador.
«El ascenso del Honigvogel pone la guinda
a una gran temporada del hockey aragonés.
He desayunado con la buena noticia y ha sido
una tremenda satisfacción. El club accede
a la categoría que le corresponde por méritos
propios», declaró ayer Miguel Ángel Lozano,
presidente de la Federación Aragonesa de Hockey.