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| César Hernández (derecha) y
Jorge Blasco posaron juntos para EQUIPO.
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César
Hernández ha jugado la liga australiana y Jorge
Blasco ha sido seleccionador en Los Ángeles
En Aragón, el hockey hierba
es un deporte muy minoritario. Los patrocinios,
sin desentonar con otras especialidades, son nulos,
las instalaciones, obsoletas -en Zaragoza hay un
campo de hierba artificial de arena, cuando en el
resto de España son mayoritariamente de agua-, la
asistencia de aficionados a los partidos es poco
más que irrisoria, y las ayudas de las instituciones,
muy limitadas. Para hacerse una idea, cada jugador
del Honigvogel, actual líder de Primera Nacional
grupo norte, desembolsa unos 200 euros anuales para
cubrir los gastos derivados de realizar su actividad
favorita. Algo similar ocurre a los jugadores del
Salduie, el otro representante aragonés en la categoría.
En medio del
desierto, en condiciones adversas, una floreciente
cantera forjada desde principios de los años 90,
a la que José Miguel Vilas inculcó un nivel técnico
admirable, da sus frutos en la actualidad, con tres
figuras sobresalientes y exportables fuera de nuestras
fronteras: Jaime Pérez, Jorge Blasco y César Hernández.
Precisamente este último, entrenador y jugador del
Honigvogel en la campaña 2001-2002 y que estuvo
incluido en el equipo técnico de la selección española
sub-16 en el año 2001, decidió liar su petate la
primavera pasada para probar una experiencia nueva:
viajar al otro confín del planeta y jugar en la
profesionalizada liga australiana. César Hernández
ejerció de entrenador-jugador desde mayo hasta octubre
en el Briars de Sidney, que finalizó la competitiva
liga regular en la cuarta posición.
«En el año
2000 estuve de vacaciones en Sidney, visitando a
unos amigos. Jugué tres partidos con el Briars y
les gusté. El club me propuso solicitarme un visado
especial para trabajar, que no es sencillo de conseguir.
Cumplieron su palabra y me marché en mayo»,
explicó Hernández, que ha tenido a su cargo en el
banquillo a jugadores de gran entidad: «He tenido
a mis órdenes a jugadores de la seleccion australiana,
como el delantero Michael McCann, segundo máximo
goleador en la Copa del Mundo».
Evidentemente,
cualquier comparación del hockey de esas latitudes
con el aragonés es odiosa. «Allí está todo profesionalizado
y más popularizado. No hay color. Hay más ayudas,
más patrocinadores, más fichas federadas... En toda
España hay 10.000 fichas. Allí hay 150.000. Ése
fue un dato que me impresionó. El hockey hierba
allí está a años luz de Aragón, donde sólo hay aficionados».
El balance
de esta aventura «ha sido tan satisfactoria que
me planteo volver, aunque no pienso dejarlo todo
para intentar vivir del hockey allí. Está muy lejos
y es otra vida. Lo positivo es que he adquirido
una gran experiencia y he compartido vivencias con
profesionales que han estado en el «staff» técnico
de la selección australiana», dijo Hernández.
Llama poderosamente
la atención que de Zaragoza salgan algunas figuras
de calidad internacional: «En Aragón se trabaja
muy bien la base a nivel técnico. Cuando sales fuera
a jugar Nacionales o torneos internacionales se
fijan en tí. Ésa es la clave de que algunos hayamos
triunfado fuera a mayor o menor escala. Aunque,
al final, siempre quedamos cuatro luchando a muerte
por seguir impulsando el hockey», declaró.
El problema
del campo de hockey en Zaragoza podría solucionarse:
«En comparación con otras comunidades, estamos
atrasados en instalaciones. Nos han prometido que
si el «Honig» asciende a División de Honor B harán
un campo de agua. El terreno actual repercute negativamente
en la formación de los chavales».
ADOLFO GARCÍA-CAMPERO
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